Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible
te obligue a prosternarte ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor", digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante, de lamerle la cerradura.
viernes, 27 de abril de 2007
miércoles, 25 de abril de 2007
Objetos Perdidos
Por veredas de sueño
y habitaciones sordas
tus rendidos veranos
me aceleran con sus cantos.
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome,
Pero qué falta, dime,
en la tarjeta diminuta donde están tu nombre,
tu calle y tu desvelo,
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.
y habitaciones sordas
tus rendidos veranos
me aceleran con sus cantos.
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome,
Pero qué falta, dime,
en la tarjeta diminuta donde están tu nombre,
tu calle y tu desvelo,
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.
lunes, 23 de abril de 2007
sábado, 21 de abril de 2007
Ausente.-

Ausente, en mis horas muertas
y en mis minutos de euforia.
Ausente, en mis pródigos infiernos
y mis difusas glorias.
Ajeno, a mis noches incompletas
donde el insomnio se viste de fiesta
y flagela tu recuerdo en mi memoria.
Para dolerme todos los huesos de ti,
Ausente, pues, mi cuerpo al completo,
se resiente de tu abandono.
Y en mi alma,
Ausente,
rememorar tu ausencia es estilete que,
cercena de un tajo la esperanza.
Y el corazón, que comprende,
se desgarra, y queda impotente para albergar otro sueño,
en el que tú ya no seas dueño,
sino leyenda abocada al olvido.
Allá, donde mi voluntad te arroja,
Ausente,
con la fe como blasón y la connivencia de los sentidos que,
al fin se han convencido,
que tu ausencia, más que puñal,
ha de encarnar para mi espíritu,
rama de olivo portadora de paz…
jueves, 19 de abril de 2007
Te Espero Sentada

Te espero sentada en la esquina de siempre, y mas arreglada que si fuera un viernes sin ninguna cita hecha previamente
pero con la plena intuicion de verte
mis ojos no paran de mirar y mirar
el oscuro pedernal de las ideas
buscando mas huecos dentro de este hueco, buscando una luz
en medio de este cielo,
mi cielo mi cielo pobre de mi cielo
mis manos las guardo porque tengo frio
y se sienten raras dentro del bolsillo.
Ha pasado ya mas de una hora y media no has aparecido,
me fallo mi instinto
pero es que mi instinto no sabe de amores,
pero es que mi instinto no sabe que...
vivir la vida sin ti
es algo como morir
es caminar sin mirar
es como cantar sin oir
es hablar sin respirar
es comer sin digerir
porque yo descubri
que eres la forma perfecta
la medida exacta justa para mi y es asi...
vivir la vida sin ti
es algo como morir
es caminar sin mirar
es como cantar sin oir
es hablar sin respirar
es comer sin digerir
porque yo descubri que eres la forma perfecta
la medida exacta justa para mi y es asi...
lunes, 16 de abril de 2007
Reflexión

Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien? ¿Cuál es el límite? La respuesta es personal e intransferible.
La egoísta sensación de merecer que surge por el hecho de dar, no es siempre egoísmo o utilitaria generosidad, sino auténtica dignidad.
Cuando damos lo mejor de nosotros mismos, cuando decidimos compartir nuestra vida en intimidad, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos nuestra alma hasta el último rincón,
cuando perdemos toda vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión, existe merecimiento.
Por supuesto que merecemos en virtud de honesta y franca dignidad.
Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración, vileza del ser, o, en el mejor de los casos, ligereza.
Cuando amamos a alguien que, además de no correspondernos, desprecia nuestro amor, estamos en el lugar equivocado.
Definitivamente, esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos. Con una nueva conciencia la disyuntiva empieza a dejar de serlo, la cuestión empieza a hacerse clara y transparente, obvia: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy.
Nadie de corazón sensato se quedaría tratando de agradar o disculpándose por no ser como les gustaría a los otros que fuera. R.W. Emerson lo expresó de sublime manera: “La verdad es más hermosa que el fingimiento del amor”.
sábado, 14 de abril de 2007
Instrucciones para llorar.-
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar,
entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo,
ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza.
El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro
y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos,
estos últimos al final,
pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo,
y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior,
piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes
en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto,
se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro.
Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara,
y de preferencia en un rincón del cuarto.
Duración media del llanto, tres minutos.
entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo,
ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza.
El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro
y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos,
estos últimos al final,
pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo,
y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior,
piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes
en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto,
se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro.
Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara,
y de preferencia en un rincón del cuarto.
Duración media del llanto, tres minutos.
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